Soy María Cánovas, profesora de yoga desde hace 10 años y especializada en enfoque terapeútico desde hace 6. Tengo formación específica en Vinyasa, Vinyasa Krama y Yoga Terapeútico (Chikitsa Krama). Con un especial interés en el yoga centrado en la salud y las adaptaciones necesarias para cada tipo de persona, mi objetivo en clase es superar los patrones normativos y la creencia errónea de que hay que ser joven, fuerte y flexible para poder practicar Yoga, creando espacios donde cualquier persona se sienta bienvenida, más allá de su físico.
Esta forma de entender el Yoga y de entender la vida dentro y fuera de la esterilla ha estado en mi desde el principio, incluso mucho antes de descubrir la práctica.
Mi trayectoria profesional ha estado profundamente vinculada al sector social, al acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad y al compromiso con proyectos que ponen el cuidado, la dignidad, la autonomía y la inclusión en el centro. Y esto en cierta forma, me define como profesora.
Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología, mi carrera profesional tomó un camino claro desde muy temprano. He sido orientadora laboral y técnica de acompañamiento social para colectivos en riesgo de exclusión durante una década, facilitando procesos de inserción y empoderamiento personal con personas migrantes, mujeres víctimas de violencia de género, población gitana y personas en situación de exclusión social severa.
Paralelamente, y durante más de dos décadas, he estado vinculada al mundo del voluntariado, acompañando en sus procesos a trabajadoras sexuales, personas migrantes en situación irregular, y personas afectadas por los desahucios. Actualmente, mantengo implicación como voluntaria en dos entidades: Astrapace, donde imparto sesiones mensuales de yoga a personas con parálisis cerebral y otras condiciones neurológicas, y en la Escuela de Hostelería de Cáritas (EH!), donde he facilitado clases de yoga y técnicas de relajación para estudiantes de la escuela, en situación de vulnerabilidad y exclusión social.
Esta experiencia me ha permitido confirmar que el cuerpo, la respiración y el movimiento son herramientas potentes de reconexión, regulación y fortalecimiento personal, incluso (y especialmente) en contextos de adversidad.
Todo este recorrido ha sostenido una mirada crítica, empática y compasiva con lo diverso y lo excluido, y ha marcado radicalmente mi forma de entender el yoga.
Por eso estoy aquí, sintiendo que he encontrado mi camino.
Desde hace seis años desarrollo mi trabajo como profesora de yoga con enfoque terapéutico, acompañando prácticas adaptadas, accesibles y realistas para personas de todo tipo.
En mis clases de yoga con enfoque terapéutico conviven personas mayores, cuerpos diversos, pacientes oncológicas, personas con dificultades leves de movilidad, personas en proceso de recuperación de lesiones y otras dolencias relacionadas con salud mental. Esa diversidad es una pasada. A veces es difícil de sostener, pero siempre siempre merece la pena.
Entiendo el yoga como una herramienta de autorregulación, escucha y reconexión con el cuerpo, más allá del rendimiento o la estética, y como un recurso potente al servicio de la salud, el bienestar individual y comunitario y la posibilidad de habitarse con más presencia.
Ojalá poder acompañarte en este camino de entender el Yoga como una herramienta profundamente radical y transformadora.